Probablemente estarás pensando “pero, ¿por qué debería yo de matar al DJ?” Puedes estar tranquilX, sólo es una ironía. Pero más allá de bromas, ¿quién no ha sentido alguna vez extremos de amor u odio por la persona encargada de seleccionar la música de una fiesta? Si te das por aludidx, ya te puedes hacer una idea la importancia que el disc-jockey tiene en nuestras vidas. Si no, ¿cuándo fue la última vez que bailaste?

La figura del DJ está de moda, nadie puede dudarlo. Más allá de los estilos musicales en auge, vivimos en una época de abundancia: de DJs, de música, de equipamientos, de locales dispuestos a contratarlos, etc. Hoy las cosas suceden con gran celeridad derivada de la irrupción de Internet en nuestras vidas, por eso se hace imprescindible una reflexión sobre la figura del DJ en la actualidad.

En una época en la que al DJ se le valora principalmente por su capacidad para convocar al público, algunas características que tradicionalmente han definido al DJ –su cultura musical, su técnica o su capacidad de adaptación- pierden importancia frente a la estética y la búsqueda de lo inmediato.

Además, la suma de tecnología –que hace más accesible la cabina del DJ desde todos los puntos de vista- y la música en formato digital -que no entiende de cuestiones geográficas- ha cambiado tanto la forma que tienen los DJs de seleccionar y presentar la música como el modo en el que el público la consume.

Es la hora de tirar de la palanca de freno, reunir a DJs, público e instituciones y debatir con el objetivo de aprender y pasarlo bien. Y si, además, podemos hacer partícipes a los que no pueden venir hasta el LAB, ¡mucho mejor!

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